EL DISCURSO DE NIBALDO MOSCIATTI

•octubre 19, 2010 • Dejar un comentario

Nibaldo Mosciatti

Corre por Internet el discurso que el periodista Nibaldo Mosciatti leyó en la entrega del trigésimo primer Premio de Periodismo Embotelladora Andina 2010, obtenido por su trayectoria. No es para menos. Es puro filete. Y va a continuación.

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Como el orden de los factores SÍ altera el producto, este discurso comienza así: ¡Familia!, Constanza y retoños, amigas y amigos, queridos auditores, añorados lectores, circunstanciales televidentes, jurado del premio, embotelladora del premio (siempre hay que ser bien educado), autoridades varias y vagas; autoridades en la vaguedad. O sea, en la distancia. Amablemente.
Este texto consta de tres partes. A saber: agradecimientos, reflexiones sobre el oficio y, finalmente, piloto para un espacio de radio de trasnoche. Vamos, pues…
1.- Agradecimientos:
Quiero agradecer a mis maestros. A los que, primero, me enseñaron. Quiero agradecer a mis padres. El rigor de la Loli y la fantasía de Pocho. La perseverancia y pasión de ambos. El aprendizaje de ver pasar el río, de plantar algunos árboles. El vivir la vida sin ambición por el dinero, ni ínfulas sociales.
En este oficio de periodista quisiera haber heredado una pizca del talento, la sensibilidad y la rebeldía de mi padre. Sin esas cualidades, el periodismo se convierte en otra cosa: en una simple reproducción de discursos, en un engranaje más de las máquinas de los poderes y los poderosos, en esa cosa amorfa, triste, gelatinosa, y, a veces, ruin y malvada, que son las relaciones públicas o todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima.
Quiero agradecer, andando ya el camino, a algunos profesores. De mi colegio: Lamiral, Varela, Tolosa, Fierro, Boutigieg, Pilon, Biancard. La añoranza de ese espacio de libertad cuando la libertad escaseaba.
Y de la Universidad… allí, en verdad, gracias a pocos. Es más, si hablo largo terminaría a los garabatos y repudiando a muchos de esa Universidad Católica, la UC de aquella época, puta prístina de la dictadura, con sus sapos, sus silencios cómplices, sus injusticias mofletudamente bendecidas, bendecidas por sus monseñores y sus autoridades venenosas que no se arrugaban en tolerar, avalar y alentar la brutalidad para preservar el orden, que era un orden chiquitito, orden sólo de ellos.
Doble mérito entonces para mis profesores de la Universidad a los que agradezco: Juan Domingo Marinello, Cacho Ortiz, Gustavo Martínez y los Óscares: Saavedra y el RIP González, lo que no es maldad, porque todos nos vamos a morir. Así es que RIP nomás.
Y, en el oficio, más gracias. Gracias a algunos que me apuntalaron, mostrándome matices de dignidad: Salvador Schwartzmann, Jaime Moreno Laval, Mario Gómez López, Gabriela Tesmer.
Los otros, los amigos que me enseñaron y que, por sobre todo, quiero: Andrés Braithwaite, el mejor editor de prensa escrita que haya conocido nunca; Pancho Mouat; los laberintos del pensamiento de Ajens; Pablo Azócar y el filo de su pluma; Rafael Otano y su erudición que te obliga a ubicarte donde siempre debe ubicarse un periodista, que es en la ignorancia; y Patricio Bañados, que me ha mostrado el valor de las convicciones y la decencia que debería imperar en este medio. Pero ustedes lo saben: NO impera.
En cuanto al premio mismo, gracias al premio, que permite esta convocatoria. Así veo a gente que quiero. Premio gracioso y gaseoso. Tan gracioso que creí que era pitanza. Premio de fantasía y bebestible, para mí, que me ufano de haberme criado bebiendo agua de un pozo alimentado por una napa subterránea que desciende al río Bío Bío desde la cordillera de Nahuelbuta. Agua pura.
Gracias, entonces, al jurado que me eligió. Gracias sinceras porque, por lo demás, no he postulado a premio alguno, lo que me indica que mi nombre les salió del corazón. O de la razón, lo que no sé si es mejor o peor, todavía.

Embotelladora Andina

Y gracias a la empresa que da el premio. Premiar periodistas es labor samaritana. Mejor que el Hogar de Cristo o la Teletón, en la medida en que no se convoque, paradójicamente, a la prensa.
Sugiero a la embotelladora que también se incluya, en galardones paralelos, a zapateros remendones, desmontadores de neumáticos en vulcanizaciones, panaderos, imprenteros, empastadores de libros, ebanistas y expertos en injertos de árboles frutales, para que se consolide la idea de que lo que se premia es el ejercicio de un oficio, el día a día de las letras, y no la ruma de certificados, con sus timbres y estampillas, ni la galería de cargos, ni, menos todavía, la trenza de contactos, pitutos, militancias, genuflexiones (para no usar imágenes obscenas) favores y deudas. Así debiera ser.
En suma, muchas gracias. Gracias por mí, pero también gracias por La Radio. Este premio es, en gran parte, mayoritaria parte -seamos sinceros-, un premio a Radio Bío Bío. Un premio a un proyecto que nació en 1958, en Lota, con radio El Carbón. Un proyecto que mi padre no sólo ideó, parió, construyó, afianzó y encauzó, sino que es un proyecto que sigue siendo fiel –y esperamos no tropezar nunca en ello– a lo que mi padre quiso. Eso es lo que más se merece un premio: la idea de un medio de comunicación al servicio de la gente, sin cálculos, sin ideas de trampolín para lanzarse a otra piscina. Señoras y señoras, muchas gracias.

Nibaldo Mosciatti Moena

 

2.- Reflexiones sobre el oficio:
Lo primero es que trataré de evitar, probablemente, sin éxito, el peligro de todo discurso, que es terminar pontificando. Imagínense: yo de pontífice. Pondría mis condiciones eso sí: fin al celibato y, por supuesto, me negaría a usar esas polleras que usan los pontífices. Báculo sí usaría: más de alguno con que me cruzo merece un garrotazo, y los báculos papales y obispales, a veces pesados con tanto oro, deben ser buenísimos para tal efecto.
Bien, no nos desviemos, aunque el tema provoque curiosidad malsana.
Entonces: evitar pontificar. Porque el periodismo debiera estar lo más lejos posible de los pontífices: los de las religiones, la política, los negocios, la banca, el capital, la revolución, la involución, las dietas, las verdades reveladas, las ideologías, la numerología y tantos etcéteras. O sea, lejos de las certezas. El periodismo sólo se sostiene en su falta de certidumbres, en la duda permanente, en el escepticismo, en la incredulidad.
Vivir poniendo en duda todo puede, es cierto, generar angustia. Pero si no se busca el poder, la certeza mayor que te da el poder y, por consiguiente, la posibilidad del abuso –porque eso es el poder: la posibilidad de abusar–; si no se busca esa certeza, se puede vivir de lo más bien.
¿Cómo vivir en el ejercicio de la duda? Aventuro una respuesta: haciéndolo desde la sensibilidad. Sensibilidad para entender al otro. Hacer el ejercicio de despojarse de lo propio –las ideas, los odios, las fijaciones– para intentar reconocer, conocer, entender lo ajeno.
Hay, al menos, dos periodismos. Voy a dejar fuera a esa manga de serviles que, por opción (libero de culpa a los que no tuvieron alternativa), fueron útiles plumíferos de la dictadura. Siempre he sostenido que en dictadura, hacer periodismo es hacer oposición. Si yo pretendiera hacer periodismo en China, hoy, sería agente opositor (y qué bueno que el Premio Nobel de la Paz se haya otorgado a un disidente chino).
Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.


Lo que entiendo por periodismo es lo primero: el periodismo es un ejercicio de antipoder. Repartir, difundir, democratizar la información que, si es tenida en reserva por unos pocos, constituye poder. ¿No les suena acaso la figura de “uso de información privilegiada”?
Mi convicción, entonces: lejos de los poderes, que el poder corrompe. Y a más poder o más dinero, más corrupción.
De lo mucho que le debo a mis lecturas –en rigor no he hecho más que repetir cosas que he considerado inteligentes y por otros dichas–, le debo a Albert Camus la mejor definición de patriotismo. Si la bandada de sujetos vociferantes que se dicen patriotas se aproximara a esa definición, algo de eso que se sueña como humanismo sería factible. Escribió Camus, a propósito de la resistencia francesa a la ocupación nazi:
“Fue asombroso que muchos hombres que entraron en la resistencia no fueran patriotas de profesión. Pero el patriotismo, en primer lugar, no es una profesión. Es una manera de amar a la patria que consiste en no quererla injusta y en decírselo”.
Uno podría cambiar el término patria por humanidad y patriotismo por humanismo. Y uno podría considerar que ese ejercicio de humanismo es el buen periodismo.
Para no subirse por el chorro, una advertencia: muchos periodistas estaban o están convencidos que el periodismo es la palanca o instrumento para generar un cambio social. Nica. O sea, no. Quienes piensan así exhiben, quizás sin darse cuenta, una arrogancia y un mesianismo temible. Allí no hay duda, ni cuestionamiento. Los cambios los hacen los pueblos, no el periodismo. Tratemos –termino igual como empecé–, tratemos de no pontificar.

Río Bío Bío

3.- Piloto para un espacio radial en el trasnoche. ¡Invito a que me acompañe (en saxo) Nano González!
¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil?
Sobrevuelas un pedazo de tierra, hermoso por lo demás (bueno, hermoso en lo que va quedando de hermoso, porque lo otro ya lo arrasaron) y te dicen: mira, esa es tu Patria. ¿Qué es eso? ¿Una Patria, La Patria, tu Patria? ¿Para despedazarla y repartirla? ¿Para prohibirla, censurarla, amordazarla? Será mejor, entonces, no tener Patria, y ahorrarnos uniformes, paradas militares, desfiles, aniversarios, profesionales ociosos de la guerra. No, no, no; mejor así: que los militares sigan siendo ociosos y que no ejerzan su trabajo. Digo: no a la guerra. Y agrego: mar para Bolivia, y con soberanía.
En cada uno de nosotros habita ese lobo que ve a los otros como ovejas, y quiere devorárselas. Pero no nos engañemos, los lobos son los lobos de siempre. Se les reconoce por el hedor que van dejando sus meados. No trates de domesticar al lobo. Sácale lustre, aliméntalo con carne cruda y no lo retengas cuando llegue la hora de las dentelladas. ¿Se acuerdan de ese coro, auténtico, maravilloso, porque ponía en duda el orden que es, como todo orden, en el fondo, una prisión? El coro decía: ¡va a quedar la cagada, va a quedar la cagada, va a quedar la cagada…!
Nosotros, asesinos. Esa cualidad última es la que se promueve. No veas al otro como un socio, olvídate del concepto de prójimo (salvo cuando vayas a ese teatro vacío que se llama iglesia). Gánate un espacio, desplazando a otro. Es una lógica asesina. Bienvenidos al carrusel de los depredadores. Nuestro futuro está escrito: feliz regreso al canibalismo.
¿Dónde están los que no están? Bueno, yo lo sé, porque así lo siento: en ningún lado, por algo no están. Chau, listo, se acabó… Pero están. En nuestros recuerdos, en la memoria. Me gustaría que estuviera aquí Galo Gómez. Galo Gómez hijo. Romántico y pendenciero, pero tan buen tipo que sus peleas eran pura bondad. Galito, ¿te mataste o te mataron? No, parece que fue la borrachera y el exceso de velocidad. Te mataste, entonces. Te echo de menos.

Luciérnagas en la noche. Bajo los boldos, vuelan encantadas las luciérnagas de mi niñez y juventud. No las vi por años, casi décadas, hasta que una noche reaparecieron. Allí, en la orilla del Bío Bío. ¡Luciérnagas en la noche de nuevo! Como un mensaje que dijera: no todo está perdido, no todo es derrumbe. La sobrevivencia de las luciérnagas como metáfora de la supervivencia de lo hermoso, de los sueños, de que sigan existiendo luciérnagas para los futuros niños.
Y sí… Quisiera volver a ser un niño. Vivir, aunque sin saber, que todas las posibilidades del mundo están abiertas y disponibles para mí. Eso es la niñez: la infinitud de rumbos, la ausencia, por el momento, de condicionamientos, directrices, guías. El primer día de colegio es el primer navajazo a esa infinitud. Quisiera volver a ser un niño, antes del colegio. Niño, niño. Puro horizonte, posibilidades infinitas. Quisiera ser niño. ¡Y sin premio!
Muchas gracias.

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Anuncian los ganadores del Premio Pulitzer 2010

•abril 12, 2010 • Dejar un comentario

La Universidad de Columbia dio a conocer hoy la lista de ganadores de la 94 edición del más prestigioso galardón periodístico.

Fuente: La Tercera.

Hoy fueron anunciados en la ciudad de Nueva York los ganadores del Premio Pulitzer de este año. En la categoría de Periodismo, el diario The Washington Post arrasó, quedándose con las categorías de periodismo internacional, reportaje, nota editorial y de crítica.

ProPublica, un servicio de periodismo de investigación sin fines de lucro, ganó uno de dos Pulitzer otorgados a este tipo de periodismo por un reportaje sobre las decisiones de vida o muerte tomadas por médicos en un hospital de Nueva Orleáns tras el paso del huracán Katrina; el texto fue efectuado en colaboración con The New York Times Magazine. El otro premio de la categoría fue para dos periodistas del Philadelphia Daily News, por un reportaje que condujo a una investigación del FBI sobre las sospechosas labores de una brigada antinarcóticos.

El periódico The Herald Courier de Bristol ganó el Pulitzer al servicio público, The Seattle Times se quedó con la categoría de reportaje de una noticia contingente, The New York Times ganó en reportaje de profundidad y reportaje nacional. En fotografía de noticias, la imagen del rescate de una mujer atrapada en una represa le mereció el premio a The Des Moines Register, mientras en reportaje fotográfico el premio fue para The Denver Post, con un íntimo retrato de adolescentes que se unen a la milicia norteamericana en pleno conflicto de Iraq. Seguir leyendo ‘Anuncian los ganadores del Premio Pulitzer 2010’

Tribunal de ética periodística ante el terremoto

•marzo 29, 2010 • Dejar un comentario

Colegio de Periodistas de Chile

Los medios de comunicación y los periodistas han desarrollado, una vez más, un rol social importante, en momentos en que el país sufre una de sus peores catástrofes. Muchos periodistas que han debido intervenir directamente en la búsqueda y elaboración de noticias han sido, en distintos niveles, víctimas de la tragedia, pero han logrado sobreponerse para efectuar su labor.

Aún cuando las condiciones de trabajo han sido adversas, han respondido a las necesidades informativas de un país conmovido e impactado por el dolor y las pérdidas de variada naturaleza que provocó el sismo.

Sin embargo, el Colegio de Periodistas de Chile, a través de su Tribunal Nacional de Ética y Disciplina, TRINED, se ve en la obligación de entregar algunas directrices para llamar la atención de los profesionales de la prensa sobre prácticas cuestionables que han quedado en evidencia con el transcurso de los días.

Leer más acá.

Desastre natural, comunicación y afectividad

•marzo 21, 2010 • Dejar un comentario

* Claudio Avendaño, director magíster internacional en Comunicación Universidad Diego Portales.

El solo hecho de informar genera un desgaste considerable. Habría que analizar y posteriormente tomar medidas para preparar equipos periodísticos capaces de enfrentar situaciones como ésta. En situaciones extremas tendemos a revalorar ciertos componentes de nuestra cotidianeidad que damos por “naturales”. Su carácter permanente y fundamental sólo es apreciado ante su ausencia o eclipse. Es el caso de la comunicación e información, en tanto nos ayuda a construir y dar sentido al entorno y a nosotros. La falta de información la hemos vivenciado en varios momentos de nuestras vidas. En lo personal, me tocó vivir el hecho en un avión de regreso a Santiago. Cuando algunos habíamos conciliado el sueño, el piloto nos avisó que debíamos volver a Toronto porque había ocurrido un terremoto en Chile y el aeropuerto y la torre de control estaban dañados. Eso en un principio. Probablemente muchos pensamos que era sólo una medida de precaución, pero luego nos enteramos de los 8,8 grados. Desde entonces comencé a especular sobre mi familia, qué les había pasado, dónde estaban, en qué condiciones, algunos vivían en edificios altos. Nada muy distinto de lo que pensaba y sentía cada uno en su asiento. La angustia e incertidumbre por la falta de información transformaron esas horas en una pesadilla, y de las peores. Al aterrizar, tras varias horas de lo previsto, la necesidad de saber qué pasaba chocaba con el colapso de los sistemas telefónicos. Seguir leyendo ‘Desastre natural, comunicación y afectividad’

Periodistas y Blogueros de Internet

•diciembre 16, 2009 • Dejar un comentario

El periodista Carlos Alonso explica la sustitución del periodismo por los blogueros de esta forma :

Una de las cosas que me llamó la atención del programa del último Congreso de Nuevo Periodismo era la mesa de Bloggers y Periodistas. Yo ya pensaba que era un debate zanjado y superado, que ya estábamos todos de acuerdo en lo fundamental: que un blogger no tiene por qué ser periodista, pero que se puede hacer periodismo perfectamente con un blog.

Lo que importa no es la herramienta o el medio, porque el periodismo no es un producto, es un proceso. La participación de ciudadanos en la creación de información, lejos de dañar al periodismo, enriquece el panorama mediático.

Lo que está claro es que el periodismo ha perdido (si es que alguna vez lo tuvo) el monopolio, tanto de la producción como de la distribución de información. Informar es casi un derecho universal, y accesible a (prácticamente) todos.

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LUCHAN CONTRA EL OLVIDO DE PERIODISTAS PRESOS

•diciembre 16, 2009 • Dejar un comentario

ANTONIO G. GIL-GARCÍA – MADRID

Enfermos, torturados, amenazados, aislados… Así pasan su vida en prisión los 171 periodistas y 98 ciberdisidentes detenidos y encarcelados en todo el mundo por el mero hecho de divulgar informaciones incómodas para el gobierno de turno o, simplemente, expresar libremente su opinión. Son datos de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), que denunció ayer en Madrid la situación de estos presos de conciencia con el fin de que nadie les ignore. “Queremos evitarles una segunda cárcel, la del olvido y el silencio”, dijo ayer la presidenta de RSF en España, María Dolores Masana.

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PERIODISTAS FREE LANCE SON LOS MÁS ENCARCELADOS

•diciembre 16, 2009 • Dejar un comentario

NUEVA YORK (Reuters)

El número de periodistas independientes presos en todo el mundo se ha casi duplicado en los últimos tres años, y el fenómeno refleja el cambiante negocio mundial de las noticias, dijo el Comité para Proteger a los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés).

Un informe del grupo que defiende la libertad de prensa, con sede en Nueva York, halló que hasta el 1 de diciembre había 136 periodistas, editores y fotoperiodistas tras las rejas, 11 más que en 2008. Casi la mitad de los profesionales presos son miembros de medios independientes.

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